Día 1
Hoy es el primer día que escribo este blog; la verdad, es que ha sido un día en el cual he aprendido varias cosas. Todo comenzó con un día normal, en el colegio, con las asignaturas normales. Pero, hay una cosa, que ya he aprendido en la hora de castellano. ¿Por qué las asignaturas hay años que son más aburridas que otras? Fácil, por el profesor.
Lo primero que he aprendido, es que para mostrarte interesado en una asignatura, y para interesarte, no basta con tu esfuerzo; se necesita parte del profesor. Si un profesor, muestra que adora lo que hace, es simpático, activo, gracioso... Lo que imparta es mucho más provechoso, y los alumnos se mostrarán más participativos en su asignatura. Así pues, mi profesor de castellano me ha hecho ver que cualquier asignatura, a cualquier hora del día (como clase de literatura a las 8 de la mañana) puede ser entretenido.
Después de esta hora, no he aprendido mucho más en clase; aburridas prácticas, como de costumbre. Más tarde, volviendo a casa desde la academia de inglés, si que me ha sucedido algo que me ha hecho pensar y aprender. Primero procedo a explicar lo ocurrido: me encontraba caminando por la calle, cuando dos hombres me han pedido si podían hacer una llamada, ya que era tarde y necesitaban que los vinieran a buscar en coche. Amablemente, les he dejado llamar, me han dado las gracias y me he ido. Luego me he puesto a pensar en dos cosas: la primera, ¿qué cuesta hacer favores a la gente? Es decir, ¿cuánto cuesta una llamada? ¿10 céntimos? Con eso, he ayudado a una persona, y seguramente ésta se verá más dispuesta a ayudar a otras. ¿Por qué la gente no actúa más así? El mundo sería un lugar mucho mejor, solo con pequeños actos que alegran los días de los demás, como una simple sonrisa por las mañanas.
La segunda cosa, y que me ha impactado más como persona, es lo primero que he pensado cuando me han pedido el móvil; creo que soy una persona bien educada por mis padres pero, ¿qué es lo primero que me he dicho? "Cuidado Carlos, que a lo mejor quieren robarte el móvil" Y, al irme, me he dicho: ¿Por qué he pensado así? Es decir, esa reacción no me ha parecido correcta. He pensado en que, ¿por qué la gente actuamos así?
Cualquiera hubiera pensado lo mismo creo. En sí mismo, y en que pueden ser malas personas. Pero esto no es nuestra culpa, es culpa del mundo en general. ¿Por qué las personas nos hacemos estas cosas unas a otras? ¿Por qué hay injusticias? ¿Por que desconfiamos? Por nuestra propia maldad y egoísmo. Y eso he aprendido, que a veces, conviene hacer pequeños actos de fe en la gente, porque de verdad creo que hay que cambiar esto, y confiar en que todo el mundo tiene algo positivo que aportar, y las malas personas, son escasas.