Semana 15
Esta semana, en la psicóloga, he aprendido lo bien que sienta hablar las cosas. Pero, no solo contar lo que pasa. Hablar de ello profundamente, insultar a quién lo merezca, hablar de verdad. Ser escuchado a veces basta para estar mejor.
Aunque me alejo de mi mejor yo, he aprendido que estoy yendo para mejor, y qué camino he de seguir.
Por otro lado, estoy viendo que los médicos de la seguridad social, son bastante buenos (al menos el mío) aunque la espera sea demasiado grande, y estén con poco presupuesto. Están haciéndome muchas pruebas y, aunque me siento mejor físicamente, siguen por si acaso.
Además, esta semana he aprendido cómo se siente mi madre a veces. Tuvo un tumor, y aún le queda un quiste benigno en el cerebro, y se preocupa a veces, pensando que crece, y se marea de nervios. Esto la hace estar mal, y yo mismo me planteé esa posibilidad. ¿Y si tenía un tumor cerebral?
Aprendí bastante a cerca de esto, esta semana, y aunque la he acabado bastante preocupado, intento ignorarlo. Los tumores causan mareo, dolor de cabeza, cambios de ánimo, paranoias y dificultad de concentración, desorientación... Cosas que me pasaban a mí, añadido a los vómitos. No creo que sea eso, pero nunca se sabe.
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