Semana 16
Esta semana, he aprendido a no hacerme paranoias, y a controlar mi mente un poco más. La verdad, es que no sé explicarlo. Es, simplemente, imposible. Pero poco a poco voy aprendiendo a controlarme, y no dejarme llevar por tonterías.
Los amigos, no me decepcionan a penas. Y, si lo hacen, no lo veo con tristeza sino con conformismo. Al menos, tengo amigos, y bastantes ahora. He aprendido, a dar gracias en este aspecto.
A demás, ya se me ha ido de la cabeza lo del tumor, aunque no estaba seguro; y he aprendido algo triste. A veces, las personas queremos llamar la atención, hacernos apreciar, y llegamos a hacer tonterías por ello. Por ejemplo, yo de pequeño cuando jugaba, lo hacía descaradamente en los patios, con mis amigos, para que los demás vinieran a jugar, aunque no me daba cuenta. Llamar la atención, sentirte escuchado, es lo que busca todo el mundo, aunque no lo sepan. Yo, ya lo veo incluso en gente que nunca me caerá bien, como Dilan, que solo quieren llamar la atención.
También, han insultado a un amigo en el grupo de clase (a Pere) y no he dudado en defenderelo, ya que no está en el grupo. Me ha dado casi asco ver como la gente se calla las cosas, porque algunos más son amigos suyos y se han quedado al margen. Quizá discutir no es lo mejor, pero he aprendido como de hipócritas son algunas personas, y que me gusta defender a mis amigos.
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