Semana 3
La navidad se acerca, y poco a poco estoy mejor. No diré que estoy bien, porque es mentira. Pero el mes pasado aprendí, o mejor dicho, hoy aprendo fijándome en el mes pasado, lo amargado y mal que se puede llegar a estar. Por mal que esté, se que no estaré tan mal como estuve.
He aprendido, esta semana, que los celos pueden doler más que nada. Parece una tontería egoísta pero, a veces lo mejor es pasar un poco de las cosas, y pasar de los demás. Tener celos hacia alguien, no solo causa que te enfades, sino que te fijes más en "aquello que tiene y tú no", y acabas peor.
También, acabo de ver que necesito un descanso. He aprendido, en parte, a controlar mi estómago y mis nervios; o al menos, a que no me afecte a la hora de tomar decisiones.
A demás, con ayuda del psicólogo he aprendido a afrontar las cosas con un punto de vista positivo. O al menos, no tan pesimista. Y, al final, veo que la vida no es más que un punto de vista que tu le das, a la realidad que te toca vivir.
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